Si tiene dignidad con sus hijos, piénselo dos veces antes de inscribirlos en esta cloaca
San Andrés Tuxtla, Ver.- Aún recordamos aquellos años dorados cuando en el Colegio Miguel de Cervantes Saavedra (CMCS), se respiraba un aire de honradez, tranquilidad, respeto y amor a la preparación académica. Lamentablemente este murió, como el programa “Siempre lo meeeeesmo” con Raúl del asco. Y, actualmente, debes de tomar nota de lo que a continuación exponemos antes de que pase por tu mente “venderle el alma de tus chilpayates” a las monjitas.
La demanda, del alumnado de este colegio ha ido en picada (y no de salsa roja con queso). Uno puede contar con los dedos, y las patas del perro de tu casa, la notable baja de niños y jóvenes en las inscripciones.
Lo que ha reducido el número de alumnos de cada salón a cantidades bizarras (lo chistoso es que antes existían varios grupos dobles del mismo grado, en otras palabras, las novicias no se daban abasto con tanto chamaco).
¿Disciplina o pánico psicológico en los chiquitines?
En cada ciclo escolar expulsan a un significativo número de alumnos, pero lo que nos hace rompernos la cabeza, una y otra vez, es saber cuáles son los motivos que, las madrecitas de la vela perpetua, toman para mandar a volar a niños y jóvenes y alejarlos fuera de sus faldas. No estamos en contra de la disciplina, léanlo bien: “d-i-s-c-i-p-l-i-n-a” ¿Qué dice? ¡¡¡
Disciplina!!!. Pero esto es muy diferente al “autoritarismo” o “aquí mis pelotas solo rebotan”. Ya que poco falta para que por aventarse un ped… se gane la expulsión por un día o se castigue al dueño del aparato digestivo con un pesadísimo trabajo especial. ¡¡¡aaaahhh!!!! Y por si fuera poco aguantar a las monjitas, ahora se tiene a un soldadito (que no fue con mamut a la guerra), en los pasillos del colegio para que presionen a los alumnos, y si no terminan su primaria y/o secundaria al menos tendrán un lugar especial en nuestro “mágico” Ejército Nacional.
Aquí vales por tu billete y no por tu inteligencia. AMEN
La desigualdad en este tipo de colegios y la discriminación a los pobre diablos que apenas y pueden pagar la carísima colegiatura es algo “común”, por así decirlo. Pero lo que no nos cabe en el ombligo es porque a estas alturas y, lo mas aterrador, que esta escuelita se las da de muy-muy (ósea, se siente woooooooooooow), porque “según” tiene a lo mejorcito de la alta sociedad. Ósea, ¡¡¡Hello!!! Bájense de su nube queridas hermanitas, porque hace años, pero muchos años atrás, la auténtica crema y nata si formaba parte de sus alumnos pero ahora, tal vez uno que otro ricachòn, pero de ahí en fuera, gatos, perros, elefantes y changos se mezclan. Ya están obsoletos, y si continúan fomentando esta errónea ideología, escuelas como El Cultural o el GREEG les comerán el mandado.
Aflojan o aflojan… no hay de otra
La esencia del CMCS no es una abominación, pero los tiempos cambian y algunos métodos se vuelven inadecuados y totalmente fuera de contexto. Sabemos que es una escuela de mojigatos, pero eso no significa que se espanten por decir pene. ¿Me explico? El meollo de todo este asunto es que cambien la estructura que vienen arrastrando de la época medieval y ya no sean tan extremistas. De no ser así, el día de mañana se quedaran dando clases solo a sus familiares y conocidos más cercanos, ya que serán los únicos valientes que se atreverán a entregarles a sus hijos en charola de plata.
La demanda, del alumnado de este colegio ha ido en picada (y no de salsa roja con queso). Uno puede contar con los dedos, y las patas del perro de tu casa, la notable baja de niños y jóvenes en las inscripciones.
Lo que ha reducido el número de alumnos de cada salón a cantidades bizarras (lo chistoso es que antes existían varios grupos dobles del mismo grado, en otras palabras, las novicias no se daban abasto con tanto chamaco).
¿Disciplina o pánico psicológico en los chiquitines?
En cada ciclo escolar expulsan a un significativo número de alumnos, pero lo que nos hace rompernos la cabeza, una y otra vez, es saber cuáles son los motivos que, las madrecitas de la vela perpetua, toman para mandar a volar a niños y jóvenes y alejarlos fuera de sus faldas. No estamos en contra de la disciplina, léanlo bien: “d-i-s-c-i-p-l-i-n-a” ¿Qué dice? ¡¡¡
Disciplina!!!. Pero esto es muy diferente al “autoritarismo” o “aquí mis pelotas solo rebotan”. Ya que poco falta para que por aventarse un ped… se gane la expulsión por un día o se castigue al dueño del aparato digestivo con un pesadísimo trabajo especial. ¡¡¡aaaahhh!!!! Y por si fuera poco aguantar a las monjitas, ahora se tiene a un soldadito (que no fue con mamut a la guerra), en los pasillos del colegio para que presionen a los alumnos, y si no terminan su primaria y/o secundaria al menos tendrán un lugar especial en nuestro “mágico” Ejército Nacional.Aquí vales por tu billete y no por tu inteligencia. AMEN
La desigualdad en este tipo de colegios y la discriminación a los pobre diablos que apenas y pueden pagar la carísima colegiatura es algo “común”, por así decirlo. Pero lo que no nos cabe en el ombligo es porque a estas alturas y, lo mas aterrador, que esta escuelita se las da de muy-muy (ósea, se siente woooooooooooow), porque “según” tiene a lo mejorcito de la alta sociedad. Ósea, ¡¡¡Hello!!! Bájense de su nube queridas hermanitas, porque hace años, pero muchos años atrás, la auténtica crema y nata si formaba parte de sus alumnos pero ahora, tal vez uno que otro ricachòn, pero de ahí en fuera, gatos, perros, elefantes y changos se mezclan. Ya están obsoletos, y si continúan fomentando esta errónea ideología, escuelas como El Cultural o el GREEG les comerán el mandado.
Aflojan o aflojan… no hay de otra
La esencia del CMCS no es una abominación, pero los tiempos cambian y algunos métodos se vuelven inadecuados y totalmente fuera de contexto. Sabemos que es una escuela de mojigatos, pero eso no significa que se espanten por decir pene. ¿Me explico? El meollo de todo este asunto es que cambien la estructura que vienen arrastrando de la época medieval y ya no sean tan extremistas. De no ser así, el día de mañana se quedaran dando clases solo a sus familiares y conocidos más cercanos, ya que serán los únicos valientes que se atreverán a entregarles a sus hijos en charola de plata.
